ANÉCDOTAS BELENISTAS

         El montar nuestro Nacimiento cada vez que se acercan las Navidades, nos retrotrae a los generalmente felices años de la niñez, inundándonos de recuerdos de otras Navidades vividas, en que nuestros mayores lo montaban en nuestros hogares ante nuestra ilusionada impaciencia.

         El verdadero belenismo, aquel que siente el sencillo pero ejemplarizante mensaje del Nacimiento, nos vuelve niños para poder disfrutar de él con el limpio y esperanzado sentimiento de los niños, sintiendo cada detalle y cada rincón, como algo importante y trascendente.

         El papel que la mayoría de los más comprometidos miembros de la A sociación, han debido desarrollar desde hace treinta años, ejerciendo como jurados de los anuales certamenes de belenes, nos ha permitido traspasar los umbrales de innumerables hogares belenistas, pudiendo constatar en ellos el calor infantil que cada autor y su entorno familiar pone en su "Nacimiento", generando infinidad de anécdotas que dan fe del especial espíritu del auténtico belenista.

         Nos parece interesante para todo aquel que ante un bello Nacimiento, siente de verdad este emocionado sentimiento, recuperar de la memoria colectiva las anécdotas a nuestro entender más simpáticas y enternecedoras que hemos podido vivir y disfrutar en estos treinta años de vida asociativa.

         Aunque generalmente, permanecen vivos en nuestra memoria, omitiremos los nombres de los protagonistas de las "anécdotas belenistas", aunque estamos seguros de que ellos sabrán reconocerse en su entrañable papel.

RESEÑA DE ANÉCDOTAS BELENISTAS


         "LA MARIGUANA"

         Andábamos en Alicante, visitando una bella exposición de Dioramas Bíblicos, instalada con motivo de la celebración del XXII Congreso Belenista celebrado en 1.982 en dicha Ciudad.

         Uno de nuestros belenistas, nos hizo ver entusiasmado el realismo alcanzado en las nubes existentes en uno de los dioramas y que según le había comunicado su autor, estaban fabricadas con "mariguana".

         Localizamos al belenista alicantino, que requerido por su técnica nos aclaró que las nubes las había conseguido con "miraguano". Nuestro belenista superó el trance, diciendo: "Veis; lo que yo he dicho, miraguano....".

         "PROHIBIDO TOCAR"

         En algún lugar entre Gijón y Oviedo, pasamos a visitar un "Belén Monumental", clásico en las Navidades de aquella zona, que no cesaban de ensalzar los organizadores del XXIII Congreso Nacional Belenista celebrado en Gijón.

         Un anciano sacerdote, situado en una silla elevada, similar a la del juez principal de un partido de tenis, señalaba con un largo puntero, explicando las distintas escenas ingenuamente representadas en el Belén.

         Entre explicación y explicación, sin variar el gesto, golpeaba con el puntero la mano de aquel congresista que osaba traspasar la línea de la embocadura, añadiendo en el mismo tono docente: "Prohibido Tocar".

         "EL TAXISTA BELENISTA"

         Llegadas las jornadas de actuación de los jurados, las entidades organizadoras del Certamen de Belenes Familiares y de Entidades, ponen varios taxis a disposición de éstos, lo que facilita y agiliza enormemente las visitas a los numeroso belenes inscritos.

         Desde las 4 de la tarde, andaba el jurado en sus visitas clasificatorias, siempre llevados por el mismo taxista.

         A eso de las siete de la tarde, seguramente animado por nuestros comentarios acerca de los belenes ya visitados, consiguió aparcar en una de las visitas, optando por entrar para ver también el Nacimiento.

         Tras la detenida visita, uno de los belenistas que iba de jurado, famoso por sus despistes, se volvió y en un gesto de cortesía, le dijo al espectador más cercano. "Muy bonito el Nacimiento y muy bien trabajado; ¿es usted el autor?". El hombre sorprendido respondió: "No señor, yo soy el taxista que llevo ya tres horas llevándoles a ustedes por medio Jerez".

         "EL BELENISTA REY MAGO"

         Ál fondo del salón de un domicilio visitado, podía entreverse el Nacimiento presentado a concurso.

         Al intentar el jurado el lógico acercamiento, fue detenido por la señora que los atendía, con el ruego de que esperaran a que saliera su hijo que era el autor, y que en esos momentos se estaba vistiendo.

         Tras unos minutos de espera, apareció un chaval de unos 16 años, impecablemente vestido de Rey Mago (barbas y corona incluidas).

         Ceremoniosamente y en completo silencio, indicó al jurado el camino hacia el Nacimiento, permaneciendo hierático e inmutable a lo largo de toda la visita. Terminada ésta, volvió a retirarse no sin antes saludar con una profunda inclinación de cabeza, mientras su madre explicaba: "A mi hijo le encanta vestirse de Rey Mago; se lleva así vestido todas las Navidades...."

         "LA HOGUERA HUMEANTE"

         El Nacimiento estaba bastante bien construido y gozaba de algunos efectos interesantes.

         El autor, rebuscaba nerviosamente en sus bolsillos hasta que, no encontrando en ellos solución a su problema, pidió a un hijo que fuese rápidamente a comprar un paquete de tabaco al kiosco de abajo.

         Fumador empedernido", pensó el jurado, dando por concluida la visita e iniciando una retirada que ante la insistencia del autor, hubo que posponer hasta el regreso del niño con "el mandado".

         Con grandes prisas, abrió el paquete y encendió un cigarro aspirando profundamente. Aún sin exhalar el humo, hurgó bajo los faldones del Nacimiento, sacó un tubo de goma y soplando por él con todas sus fuerzas, indicó al jurado: "Por favor, fíjense bien cómo sale el humo por la hoguera de los pastores", repitiendo varias veces la ingeniosa maniobra.

         "LA MESILLA DE NOCHE AUTOMÁTICA"

         Es muy frecuente que en las inscripciones al Certamen, figuren como autores: "Familia " o "Hermanos....", como era el caso del Nacimiento que motivó la siguiente anécdota:

         Un joven alto y de buena pinta (uno de los hermanos), recibió a los jurados, haciéndoles pasar a un dormitorio con dos camas y una mesilla de noche entre ellas, vestida con un faldón rojo y sobre la que aparecía construido un pequeño y bonito Nacimiento.

         El joven belenista nos hizo ver que el Nacimiento estaba dotado con cambios de iluminación, como así sucedió una y otra vez al simple conjuro de la frase imperativa "¡Cambia, Antonio!".

         El jurado sorprendido, escudriñó la habitación, llegando a asomarse disimuladamente a la puerta que daba al pasillo sin hallar rastro de Antonio (el otro hermano coautor de la obra y responsable de la iluminación).

         Concluida la visita, se levantaron los faldones y emergió "Antonio" de algo más de metro ochenta y que durante toda la visita había permanecido verdaderamente plegado bajo la mesilla atento a la orden del "cambio automático".

         "LA LUNA SOBRE EL RÍO"

         Se trataba en este caso de un Nacimiento concursante en el apartado de "Belenes de Entidades", construido por varios jóvenes incipientes belenistas, con más voluntad que acierto.

         Un gran río recorría el Nacimiento de parte a parte, constituyendo su principal aliciente.

         Cuando el jurado andaba elogiando cortésmente el susodicho río, uno de los autores les hizo ver que lo mejor estaba aún por llegar cuando se hiciese la iluminación nocturna. Y así fue sin duda: Una luna grande y redonda iluminaba la escena desde detrás de la tela del celaje.

         Siguiendo el itinerario marcado por el que nos acompañaba, un colaborador oculto fue moviendo la mencionada luna "Un poco más a la izquierda,.... Un poco más a la derecha,... Súbela,... Quieto, manténla ahí..."

         Conseguida la posición deseada, sólo le restaba al belenista hacer ver al jurado la belleza de su reflejo sobre el río.

         "LA GRABACIÓN OCULTA"

         Ningún belenista de verdad, monta su Nacimiento con el exclusivo fin de obtener un premio, que por otra parte es de carácter honorífico; pero a nadie le amarga un dulce, y todo concursante aspira lícitamente a obtener el público reconocimiento a su obra. De ahí que no resulta difícil constatar el nerviosismo y la infantil ansiedad que la visita del jurado provoca en no pocos hogares.

         Suele el autor estar presente en la visita a su obra. No sucedió así en este caso en el que tras recibir al jurado se disculpó por tener que marcharse ineludiblemente, dejándolos solos ante la siempre comprometida labor clasificadora.

         El relajamiento de la ausencia del autor o sus deudos, hizo que el jurado olvidase la norma básica de no realizar comentario alguno (efecto pretendido por el autor) y se explayase en su análisis, por cierto bastante negativo.

         Pudo saberse a posteriori, que el autor había conectado una grabadora bajo el Nacimiento, lo que le había permitido conocer "de pe a pa" la negativa opinión de todos y cada uno de los jurados.

         "REPIQUE DE CAMPANAS"

         Es frecuente que a la hora de plantearse la construcción de su Nacimiento, el belenista preste más importancia a conseguir complicados y espectaculares "efectos especiales" que al inspirado diseño y perfecto acabado de la obra. Un gran Nacimiento instalado en un domicilio particular, aparecía sembrado de espadañas con sus correspondientes campanas, pudiendo encontrarlas de todos los modelos y tamaños.

         "El Tamborilero" versión Rafael, prestaba un suave fondo musical a la escena.

         De pronto, comenzó a subir automáticamente el volumen de la grabación, mientras las campanas volteaban todas a una en un continuo y agobiante "in crescendo" que el belenista no conseguía controlar y que convirtió el nacimiento en una casa de locos y la visita terminó mediante la desconexión total del indisciplinado artilugio.

         "EL TECNICO EN ILUMINACIÓN"

         Sucede a veces que al recibir la visita del jurado, la persona en ese momento presente en el hogar no es la más indicada ni experta para mostrar el Nacimiento, sobre todo si este dispone de alguna complicada instalación eléctrica.

         Recibió al jurado una señora de unos 60 años, que se declaró madre del autor, rogando que esperaran el regreso de su hijo ausente por un momento. Mientras podían contemplar el Nacimiento pero sin la iluminación según la señora "preciosa pero complicada y que sólo su hijo entendía".

         El Nacimiento era simple y totalmente abierto, sin rastro de la comentada compleja instalación eléctrica.

         Llegó al fin el autor, disculpándose tanto de su tardanza, como de la torpeza de su madre en las cuestiones técnicas. Sin mas dilación, abrió una alacena próxima, sacó una gran linterna de sobremesa con dispositivo de intermitencia, que situó sobre una repisa cercana, estratégicamente enfocada al Nacimiento, haciendo ver al jurado, orgullosamente satisfecho, la belleza del efecto "apaga - enciende".

         "LA ÚLTIMA VOLUNTAD"

         En una destartalada y pobladísima casa de vecinos del casco antiguo, el jurado de Belenes Familiares, se encontró en el penoso trance de tener que puntuar un pequeño Nacimiento instalado sobre una mesita situada junto a la cabecera de un anciano moribundo, que según sus familiares había querido que no se dejase de montar este "su último Nacimiento" en el domicilio familiar.

         "BELÉN CON JAMÓN"

         Es norma no escrita entre los belenistas, jurados del Certamen, declinar sistemáticamente las frecuentes invitaciones que suelen recibir en los domicilios visitados, empleando la frase "no bebemos ni comemos mientras estamos de servicio", habitual en los miembros de la Benemérita.

         Aquel año, el gran número de belenes inscritos alargó la jornada de los jurados, haciéndoles recalar en un domicilio como última visita, pasadas las 11 de la noche.

         Lo avanzado de la hora, llevó a los propietarios de aquella casa a suponer que el jurado tenía hambre y prepararles un suculento y abundante refrigerio a base de Amontillado Viejo y Jamón 5 Jotas, que hizo a los exhaustos jurados olvidar rápidamente sus propuestas de austeridad.

         Creemos recordar que aquel Nacimiento obtuvo su merecido premio, quedando definitivamente instituida su visita anual como la última a realizar en la jornada.

         "LA FUENTE REGULABLE"

         En el lógico afán del belenista por mostrar aquellas particularidades de su Nacimiento de las que se muestra más orgulloso, suele indicar a los jurados aquellas posiciones más favorables para su contemplación, a la vez que como sin darle la menor importancia, le invita insistentemente a fijar su atención en ellas.

         Siguiendo esta pauta común, los autores de un Nacimiento de Entidades, instalado en un almacén de mayorista, hizo colocar a los jurados frente a una pequeña fuente de agua que manaba temblorosa entre unas rocas. Considerando tanto los autores como los jurados que el caudal resultaba insuficiente, procedieron a aumentarlo ya que se trataba de "una fuente regulable", con tan poco tiento y tan mala fortuna que un enorme chorro de agua empapó a todos los que esperaban un caudal más moderado.

         "LA GRAN CASCADA"

         Nada detiene a un belenista, cuando se trata de mostrar a los demás las excelencias de su trabajo, máxime si se trata de los jurados del Certamen.

         En la parte izquierda del fondo de un gran Nacimiento instalado en el domicilio de un jurídico de una prestigiosa empresa jerezana, aparecía una enorme cascada, bien realizada pero completamente seca. Así estuvo el tiempo que duró la detenida visita de los jurados , mientras el autor se lamentaba una y otra vez de la maldita avería de última hora, surgida en la bomba impulsora del agua.

         No pudo contenerse más, salió un instante, volviendo con un gran jarro de plástico rebosante de agua. Con él en la mano buceó bajo el Nacimiento, asomando su cabeza por la línea de horizonte, justo al comienzo de la seca cascada. Alzando el jarro por encima de su cabeza, vertió el agua sobre el cauce, regocijándose con el rápido discurrir de "la gran cascada".

         "LA MONTAÑA QUE SUDA"

         El agua es un elemento peligroso y traicionero que suele proporcionar algún que otro sobresalto a los belenistas poco expertos.

         Los miembros del jurado contemplaban el Nacimiento y extrañados miraban al techo de la habitación. Pensaban que alguna gotera caía incesante sobre las montañas que desde el lecho de un río en el primer plano, ascendían suavemente alejándose de la embocadura. Sencillamente aparecían totalmente empapadas de agua, "como si sudasen".

         La empinada ladera, construida en "porexpán" cubierto de escayola, que moría en el cauce del río, penetrando en él, aspiraba el agua por capilaridad haciéndola ascender hasta unos terinta centímetros, llegando hasta a desprender la escayola.

         Por fin se explicó el belenista, el extraño fenómeno de la continua disminución del nivel del río, sin que hubiese podido detectar el más mínimo escape a través de un cauce completamente hermético.

         "AL FONDO A LA DERECHA"

         Ante el generalmente reducido espacio de que disponen las actuales viviendas, el belenista, utiliza su ingenio para poder adueñarse temporalmente del espacio suficiente para la construcción de su Nacimiento.

         Ubicación verdaderamente original y harto complicada, se encontró el jurado en un domicilio particular en que el belenista había construido su Nacimiento en el hueco de una escalera (algo, por otra parte bastante frecuente). Lo verdaderamente sorprendente era su forma de contemplación: Enfrentada a la embocadura y a unos 70 cm. de ésta, sólo podía verse una pared encalada sobre la que figuraba un cartel "Por favor, mire a su derecha".

         Efectivamente, para poder contemplar los aproximadamente dos metros de profundidad del Nacimiento construido en el hueco de escalera, bastaba "tan sólo" con meter la cabeza a través de la embocadura y girar el cuello 90 grados a la derecha, tal y como sugería el cartel.

         "UN NACIMIENTO DE VERDAD"

         Cuando la Asociación pudo disponer al fin de una sede estable en la calle Guadalete, algunos de los belenistas autores de dioramas, optaron por dejar depositadas en ella sus obras, una vez concluidas la exposiciones navideñas.

         Sucedió que en uno de estos dioramas, en que el autor había suprimido las figuras protagonistas de un cálido pesebre, encontramos un buen día, toda una camada de gatitos, paridos entre las pajas del Portal.

         En treinta años de historia, este ha sido el único "Nacimiento de verdad" que hemos podido disfrutar.

         "ORSOUEI Y LA PANTERA"

         Triunfaba por aquellos tiempos en la televisión una serie de tintes ecologistas en el que un niño vivía felizmente con su arco y sus flechas entre los animales de la selva. "Orosuei" se llamaba el angelito.

         Tras grandes peripecias, el jurado consiguió atravesar las vías y llegar hasta una apartada y solitaria vivienda en la que habían inscrito un Nacimiento al Certamen Familiar.

         Aquel Nacimiento ingenuamente infantil, aunque construido por adultos, tenía de todo, pero la escena de la que su autor se mostraba claramente más satisfecho, era aquella en la que un "Orsouei" de plástico, desde lar ramas de un árbol, tensaba su arco presto a acabar con una negra pantera del mismo material, que amenazaba la tranquilidad del Portal.

         "CARAMBA CON EL NIÑO"

         "El que no se haga como los niños, no entrará en el Reino de los Cielos".

         Contemplaba el jurado un ingenuo Nacimiento, lleno de anacronismos y plagado de inexpertos detalles infantiles.

         Uno de los jurados preguntó cortésmente a la señora que servía de "cicerone", quién era el autor de aquella simpática aunque deficiente obra. La señora contestó orgullosa: "Lo ha hecho todo mi niño, el solito".

         ¿Qué edad tiene su niño? Preguntó el jurado: "cuarenta y cinco años", contestó sin inmutarse, la señora.

         "CUANDO EN JEREZ LLOVÍA"

         La Asociación siempre ha tenido la fortuna de encontrar el amigo preciso en el momento necesario.

         Así sucedió cuando por primera vez nos planteamos montar la 1 Exposición de Dioramas de Belenes, allá por la Navidad de 1.979. A través de amigos comunes conectamos con el entonces presidente de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras con sede en la calle Letrados (donde hoy figura la Sala de Exposiciones "Pescadería Vieja" de propiedad municipal).

         Este organismo nos cedió amablemente el uso del local, que mantuvimos como sede de la exposición hasta 1.982.

         Era tal el estado de deterioro del bello edificio, que "cuando en Jerez llovía" el agua resbalaba en cascada por las cuatro columnas de mármol existentes, inundando totalmente el salón académico.

         Se hizo necesario proveernos de unos grandes plástico y forrar con ellos la práctica totalidad de la cubierta.

         "SE MOVÍAN LOS ANIMALES"

         Era el local de la calle Guadalete, que fue la primera sede estable de la Asociación, un edificio abandonado y semiderruido que conseguimos adecuar en parte, gracias a nuestro trabajo y la colaboración municipal.

         En él, se llegaron a construir dos Nacimiento" de grandes dimensiones en otras tantas Navidades.

         Uno de los grandes atractivos de estos Nacimientos era descubrir cómo "se movían los animales". Varios pequeños ratones, se movían por el escenario, campando libremente por sus respetos, prestando sin lugar a duda una excepcional vida a la fauna del Nacimiento.

         "MÁS HONDO QUE ANCHO"

         Cuando a imitación del belenismo catalán, surgió en la Asociación la iniciativa de montar una exposición conjunta de "Dioramas" la mayoría de los belenistas jerezanos, desconocía totalmente qué se escondía tras aquella exótica y aparentemente poco belenista definición.

         Se construyeron los cajones para alojarlos y se distribuyeron entre los doce autores designados.

         Llegada la Navidad se recopilaron ilusionadamente todas las obra a exponer y ¡oh sorpresa!, uno de los belenistas no había entendido correctamente las instrucciones y había reservado para la embocadura una de las caras más pequeñas (70 cm x 60 cm) del cajón, por lo que por primera y única vez quedó expuesto un diorama "más hondo que ancho".

         "QUEVEDO PINTOR"

         Andaba el jurado por la calle Miguel de Cervantes, buscando la dirección de un concursante que figuraba inscrito en la calle Francisco de Quevedo.

         Uno de los miembros del jurado (por cierto no perteneciente a la Asociación), hizo ver que debería andar por allí cerca, ya que en aquella barriada todas las calle tenían "nombre de pintores famosos".

         "ARTISTAS DEL VIOLÍN"

         Antes de que la Asociación de Belenistas y por ende el belenismo, estuviese suficientemente asentado en nuestra ciudad, todo el mundo sabía lo que era un Nacimiento, pero escasos los que conocían el significado del término "belenista".

         A través de "portero automático" de un bloque no resultaba fácil explicar cuál era la misión que llevaba a los jurados a solicitar permiso de entrada a algunas viviendas más reticentes. Tras no pocos intentos infructuosos, el portavoz del jurado optó por utilizar una escueta frase que consideró definitiva: "Somos los belenistas", a lo que respondió extrañado el inquilino: "¿Los violinistas ha dicho usted?"

         "UNA TRAGEDIA"

         Conociendo la ardua tarea que supone la construcción de un Nacimiento de grandes dimensiones y la ilusión que en su resultado deposita el belenista, cualquier percance de última hora, lo hunde en una profunda depresión, por otra parte totalmente lógica.

         Llegado el jurado a visitar un Nacimiento inscrito en el apartado de "Familiares", fue recibido por el autor que verdaderamente abatido y a punto de deshacerse en lágrimas, repetía: "una tragedia,... una tragedia...".

         Pensando estaban los jurados que acababa de fallecer algún familiar querido, cuando el compungido autor aclaró, que unos gatos, se habían subido al Nacimiento ¡a su Nacimiento! y lo habían destrozado completamente. Extremo éste que pudieron comprobar, esforzándose inútilmente por consolar al belenista que repetía como ausente: ¡una tragedia..., una tragedia...!

         "EL OLOR DE LAS FIGURAS"

         Suele el belenista interesarse vivamente por las figuras expuestas en los Nacimientos que visita, sobre todo si le resulta dudosa su autoría.

         Llegado el jurado a visitar uno de los Nacimientos ya clásicos en el certamen dentro del apartado de "Familiares Belenistas", fueron atendidos por una señora, tía del belenista, por ausencia de éste.

         Tras ver detenidamente el bello Nacimiento, uno de los jurados inquirió la procedencia de las figuras empleadas, preguntando a la simpática señora: ¿Estas figuras son de Olot? (población de Gerona famosa por su artesanía belenista), a lo que la señora respondió con espontaneidad: "Pues la verdad que no lo sé, pero yo he estado aquí toda la tarde y a mí no me ha olido a nada".

         "HERODES Y EL RETRETE"

         Un nutrido grupo de belenistas jerezanos, andaba inmerso en los actos de un Congreso Belenista fuera de nuestra Ciudad. Entre los actos más esperados, la asistencia a un "Auto de Los Reyes Magos", con varios siglos de historia y que se representaba en exclusividad para los Congresistas, en una pequeña localidad cercana a la sede congresual.

         En una larga perorata del malvado Rey Herodes desde el balcón del Ayuntamiento, repetía ante cada uno de los numerosos "mutis": "Me voy al retrete", sembrando la incredulidad entre los asistentes que no estaban seguros de haber entendido bien la escatológica frase del infanticida.

         Cerciorado por la insistente repetición uno de los congresistas señaló en alta voz: "Herodes, ¡cagón! " ante la general hilaridad que a punto estuvo de dar al traste con la representación.

         "UN BELÉN RENAL"

         A veces el belenista en un desmedido afán de originalidad, traspasa de manera ingenua y bienintencionada, los límites de la lógica y el buen gusto.

         En el Servicio de Urología de un hospital jerezano, el jurado se encontró con la nada agradable sorpresa de un Nacimiento instalado por los profesionales en la zona renal de un maniquí pedagógico desmontable.

         El Portal aparecía cuidadosamente situado sobre la vejiga urinaria, graciosamente adornado por los ureteres. ¡Todo un delicioso "Belén renar!.

         "UNA MONTAÑA DE MARCA"

         Cualquier elemento doméstico en desuso puede ser utilizado por el belenista cuando le invade la fiebre constructiva.

         Entre las rugosidades de escayola de las montañas de un Nacimiento familiar, el jurado descubrió con sorpresa una etiqueta en la que claramente podía leerse una conocida marca de ropa interior de señora.

         A requerimiento del jurado, la esposa del belenista, amiga simpática y espontánea aclaró que al no tener arpillera para construir las montañas, su marido había usado ropa vieja, incluidas algunas bragas de sus hijas.

         "EL PEZ DE INDIAS"

         Todo Nacimiento que se precie, tiene algún detalle considerado "estrella" por su autor que se esforzará cuanto sea necesario para hacérselo notar a cuantos lo contemplen.

         Ya el jurado había concluido la vista a un Nacimiento familiar, cuando llegó la señora de la casa que en la despedida, preguntó inquieta. "¿Han visto ustedes el pez de Indias?", ante la sincera ignorancia de los jurados, la señora le hizo volver sus pasos, para contemplar la "estrella del Nacimiento" y efectivamente allí estaba, flotando en un pequeño barreño azul, un enorme pez de plástico de dimensiones relativas superiores a la bíblica ballena de Jonás. Se trataba del famoso "Pez de Indias".

         "UN ANGEL DESLUMBRANTE"

         Orgulloso del efecto obtenido, un belenista retó al jurado a descubrir el artilugio mediante el cual había conseguido la aparición-desaparición del ángel anunciador entre celestiales destellos. Por más que los miembros del jurado miraban atentamente la multirrepetida secuencia, no conseguían descubrir el secreto de aquel "angello evanescente".

         Con aire suficiente, como el mago que descuble el secreto de su chistera, el belenista accedió a explicar su invento. Mientras un mecanismo giraba el ángel, haciéndole ocultarse rápidamente tras una peña, un potente flash de fotografía se disparaba enfocando al espectador, obligándole a parpadear el tiempo suficiente para la desaparición. Ingenioso sincronismo el de aquel "ángel deslumbrante".

         "EL VELATORIO"

         A través del portero automático de un bloque de viviendas, el portavoz del jurado, solicitó la apertura del portal, invocando el nombre de la persona titular del Nacimiento inscrito. Una vez accedido a la vivienda y tras el saludo protocolario, una señora enlutada y llorosa les hizo pasar a una sala en la que tenía lugar "el velatorio" del belenista, rogando que supiesen disculpar la inoportunidad del óbito no previsto.

         Cortésmente, los jurados se deshicieron en "sentidos pésames", marchándose compungidos tras pasar unos minutos velando el cadáver del infortunado belenista.

         "INSPECTORES DE HACIENDA"

         Ninguna conciencia se muestra totalmente tranquila cuando se enfrenta a una inesperada, y siempre inoportuna, "Inspección de Hacienda".

         Suele ser habitual, que los belenistas que integran los jurados, atiendan su labor, perfectamente trajeados y "encorbatados", para imprimir mayor carácter a su papel. La sobria apariencia y la dotación de idénticas carpetas que portaban bajo el brazo, hizo presuponer al propietario de un comercio inscrito en el apartado de "Belenes de Entidades", que se encontraba ante una siempre comprometida "Inspección de Hacienda".

         Un gran desconcierto, rayando el pánico, se adueñó de todos los empleados hasta que el jurado consiguió deshacer el penoso equívoco.

         "CAMBIO DE PASAJEROS REALES"

         El marcado carácter tradicional que Jerez sabe imprimir a sus festividades navideñas, hace que en la noche del cinco de Enero proliferen los colectivos que organizan su particular Fiesta de Reyes, para entregar los clásicos regalos a los más pequeños, pudiendo provocarse algún simpático equívoco.

         En las primeras ediciones de nuestra particular "Fiesta de Reyes" los personajes reales eran vestidos y maquillado en la Peluquería "Quico", sita en la calle Santo Domingo, debiendo habilitar algún transporte adecuado para su espectacular llegada a nuestra sede.

         Aquel año se nos ocurrió alquilar un magnífico coche enjaezado que prestase vistosidad al evento, acordando con el "auriga" sitio y hora para recoger a SS. MM.

         Llegada la hora prevista para la recepción, se recibió mensaje de la peluquería indicando la ausencia de coche y cochero, cuya puntual salida de las cuadras había sido confirmada por el propietario.

         La inusual tardanza obligó a que los Reyes y su séquito hubiesen de utilizar el servicio de Taxis.

         Localizada posteriormente la calesa, el cochero afirmó haber recogido a Melchor, Gaspar y Baltasar en la misma esquina de Santo Domingo con Paúl, a escasos metros de la peluquería, habiendo culminado el servicio en la Barriada de El Pelirón donde fueron jubilosamente recibidos por los vecinos.

         Como los Reyes son personajes que esa noche mágica han de multiplicarse, todo se debió a un casual "Cambio de Pasajeros Reales".

         "UN AZAR FUNDACIONAL"

         La Asociación de Belenistas de Jerez es la más antigua de las asociaciones de belenistas de la provincia, habiendo colaborado o servido de inspiración a la creación de la mayoría de las hoy existentes en nuestro entorno provincial.

         El año 1.985, en fechas próximas a la celebración en Gijón del XXIII Congreso Nacional Belenista, varios de nuestros directivos fueron invitados a la fiesta de inauguración de un local para celebraciones en la Plaza de Silos, presentada por el locutor Manuel Doña Jiménez secular amigo de los belenistas jerezanos, sorteándose a lo largo del acto distintos obsequios donados por empresas y entidades locales.

         A requerimiento del presentador se nos ocurrió incluir en la relación de regalos dos "pasajes" del autocar que debía trasladarnos a Gijón bajo el patrocinio del Ayuntamiento.

         Sucedió que las agraciadas fueron dos simpáticas señoras de Arcos de la Frontera, que se declararon entusiastas del belenismo y que aceptaron de inmediato incorporarse a las jornadas del mencionado Congreso.

         La grata convivencia belenista de esos dias congresuales, fueron la chispa que hizo que escasas fechas después se fundase la Asociación de Belenistas "La Adoración" de Arcos de la Frontera, cuya promotora y presidenta desde aquellas fechas fué una de las dos arcenses agraciadas con nuestro viaje. Todo "Un Azar Fundacional".

         "SAN NICOLÁS, PATRÓN DE LOS BELENISTAS HAMBRIENTOS"

         Un reducido número de belenistas de distintas asociaciones españolas, asistietonal XV Congreso Internacional Belenista celebrado a primeros del mes de Diciembre de 1.996 en Colonia (Alemania).

         Después de digerir un largísimo acto, seguramente ameno pero que no pudimos disfrutar por falta de traducción castellana, fuimos obsequiados con una estatuilla en chocolate de "San Nicolás" personaje de un gran protagonismo en la Navidad de aquellas tierras.

         Terminado el acto sobre las diez de la noche y con varios grados bajo cero, resultó del todo imposible encontrar donde poder cenar algo caliente.

         Llegados a la habitación del hotel, la falta de previsión de los organizadores la pagó el pobre San Nicolás que fue engullido acompañado con agua del grifo servida en el vaso del lavabo.

Última modificación realizada:  25 - Abril - 2009